El 24 de Enero de 2007 me subí a un avión de Unites Airline. El destino final estaba escrito en uno de los tres bording pass, eso era lo único escrito. De ahí en más el camino se iba haciendo a cada paso.
Muchos pasos di. Y más de 13 meses mas tarde estoy por llegar de donde empecé. Mismo lugar, pero todo totalmente diferente. Pasaron muchos olores nuevos, colores, sabores y texturas en el medio.
Como la consigna del juego estoy volviendo en el momento justo, ni un mes antes ni uno después.
Gracias a los viajeros que me he cruzado en el camino. Por enseñarme, por escuchar, por compartir y por hacer de esto una aventura increíble.
A las fantásticas personas de cada lugar que me abrieron las puertas de sus casas sin condiciones y me permitieron vivir la aventura desde adentro. Algo que no podría haber comprado en una agencia de viaje, gracias por hacer de esto algo super autentico.
A los amigos y familia por sus mail que me hacían sentir cerca a pesar de estar a miles de kilómetros. Por preocuparse y hasta a veces enojarse por que no escribía lo suficiente o no era capaz de gastar en llamadas telefónicas.
A Dios por guiarme por el sendero y mucho mas por guiarme fuera de el. Por mostrarme y hacerme vivir cada paso dado.
No me cabe duda que cerré un gran capitulo. Y como todo buen libro no puedo esperar por escribir y leer el próximo.
Gracias.
Chachi.
Una sorpresa mas para no olvidar jamas
Había concluido un sueño asiático. Pero el camino a casa era largo y aparecía por delante un ultimo lugar por ver. España se presentaba como un prologo de entrada a Argentina. En este iba a ver a viajeros que volvieron y quienes habían compartido su aventura con migo y yo la mía con ellos.
Al salir por la puerta del aeropuerto de Barcelona nunca podría haber imaginado lo que esperaba. Eso que algo de practica he ganado en dejar volar la mente por mundos lejanos en los que las posibilidades parecerían infinitas.
Pero esto era subreal, supranatural y no entraba en las posibilidades infinitas del universo. A 20cm de distancia pude reconocer a dos rostros familiares que venían a dar una bienvenida adelantada. Dos personajes salidos de un libro de ficción, en realidad parecía todo una ficción, estaban esperando mi llegada.
Los mire, abrí los ojos tan grande que sentía que dejaban sus huecos oculares y grite al cielo gracias, gracias, gracias!!!!! Nos abrazamos y nos quedamos disfrutando de la pintura que acabábamos de concreta, subreal.
Los no planes que tenia una vez mas dieron un vuelco inesperado y me deje en manos de Luqui y Azota para que me llevasen a viajar por España. Al decir verdad no importo en ningún instante que ciudad, pueblo me llevaban. El ver y disfrutar de estos dos amigos que no veía por tanto tiempo ponía los paisajes y lugares en segundo plano.
Podríamos habernos quedado en aquel hall del Aeropuerto de Barcelona charlando donde el tiempo pareció una vez mas congelarse. Pero ellos tenían un plan mucho mejor. Después de visitar la casa de Gaudi, caminar por la rambla de Barcelona y festejar el debido rencuentro fuimos a ver la alambra de Granada.
Alquilamos un auto y recorrimos la costa sur. Desde el mediterráneo hasta el Atlántico. Con fitipaldi sonando una y otra vez por los altoparlantes llegamos a la costa en Torremolinos. De ahí pasamos a la exclusividad desorbitante de Pto Vaduz en Marbella y nos sentimos jeques árabes comiendo en Burger King. Bueno jeques de bajo presupuestos, pero jeques al fin.
Le pedimos permiso a la Reina de Gran Bretana para visitar la colonia que tiene en Gibraltad. Luego Cadiz tubo la fortuna de alojarnos por una noche y Sevilla nos invito a salir por sus callecitas que mágicamente siempre desembocaban en la catedral mayor. En el medio hubo paradas en muchos otros lugares que pido a mis amigos me los hagan recordar a la vuelta, por que no se si es mala memoria o emoción pero me olvide los nombre.
Madrid nos acogió y presencio una despedida que a pesar de ser muy corta me hizo caer algunas lagrimas. Luego me di cuenta que no era por no verlos al día siguiente, sino por haberlos visto durante 11 días inolvidables recorriendo España.
Una vez solo de nuevo, todo a la normalidad, hubo tiempo para ir a Torello. Un pequeño lugar que se levanta donde el arco iris toca la tierra. Y obviamente Pedro vive aquí. Que mejor lugar para un verdadero rainbow!!!
De aquí a Valencia en tren, que Yani (mi prima) ya se estaba volviendo loca con mis cambios de planes. Esta era la verdadera razón por la cual había parado en este país en el camino a casa.
Se ve que me estuve portando bien durante este ano, que cuando llegue también estaba la tia Susy. Vimos las fallas Valencianas, con todos sus ruidos pirotécnicos, fuegos artificiales y las “falleras” con sus increibles vestidos que debían de morirse de incomodidad y calor. Una verdadera fiesta en que la gente se contagia de alegria e invaden las calles.
Estoy de nuevo en Madrid. Disfrute de las ultimas horas con Agos y Mariano. Fuimos una vez mas de tapas, para celebrar la ultima noche de este increible viaje que esta por terminar. El dia del despegue fui a terminar como empece, con una cervecita fresca. Era otro lugar pero el motivo era el mismo: celebrar.
Al salir por la puerta del aeropuerto de Barcelona nunca podría haber imaginado lo que esperaba. Eso que algo de practica he ganado en dejar volar la mente por mundos lejanos en los que las posibilidades parecerían infinitas.
Pero esto era subreal, supranatural y no entraba en las posibilidades infinitas del universo. A 20cm de distancia pude reconocer a dos rostros familiares que venían a dar una bienvenida adelantada. Dos personajes salidos de un libro de ficción, en realidad parecía todo una ficción, estaban esperando mi llegada.
Los mire, abrí los ojos tan grande que sentía que dejaban sus huecos oculares y grite al cielo gracias, gracias, gracias!!!!! Nos abrazamos y nos quedamos disfrutando de la pintura que acabábamos de concreta, subreal.
Los no planes que tenia una vez mas dieron un vuelco inesperado y me deje en manos de Luqui y Azota para que me llevasen a viajar por España. Al decir verdad no importo en ningún instante que ciudad, pueblo me llevaban. El ver y disfrutar de estos dos amigos que no veía por tanto tiempo ponía los paisajes y lugares en segundo plano.
Podríamos habernos quedado en aquel hall del Aeropuerto de Barcelona charlando donde el tiempo pareció una vez mas congelarse. Pero ellos tenían un plan mucho mejor. Después de visitar la casa de Gaudi, caminar por la rambla de Barcelona y festejar el debido rencuentro fuimos a ver la alambra de Granada.
Alquilamos un auto y recorrimos la costa sur. Desde el mediterráneo hasta el Atlántico. Con fitipaldi sonando una y otra vez por los altoparlantes llegamos a la costa en Torremolinos. De ahí pasamos a la exclusividad desorbitante de Pto Vaduz en Marbella y nos sentimos jeques árabes comiendo en Burger King. Bueno jeques de bajo presupuestos, pero jeques al fin.
Le pedimos permiso a la Reina de Gran Bretana para visitar la colonia que tiene en Gibraltad. Luego Cadiz tubo la fortuna de alojarnos por una noche y Sevilla nos invito a salir por sus callecitas que mágicamente siempre desembocaban en la catedral mayor. En el medio hubo paradas en muchos otros lugares que pido a mis amigos me los hagan recordar a la vuelta, por que no se si es mala memoria o emoción pero me olvide los nombre.
Madrid nos acogió y presencio una despedida que a pesar de ser muy corta me hizo caer algunas lagrimas. Luego me di cuenta que no era por no verlos al día siguiente, sino por haberlos visto durante 11 días inolvidables recorriendo España.
Una vez solo de nuevo, todo a la normalidad, hubo tiempo para ir a Torello. Un pequeño lugar que se levanta donde el arco iris toca la tierra. Y obviamente Pedro vive aquí. Que mejor lugar para un verdadero rainbow!!!
De aquí a Valencia en tren, que Yani (mi prima) ya se estaba volviendo loca con mis cambios de planes. Esta era la verdadera razón por la cual había parado en este país en el camino a casa.
Se ve que me estuve portando bien durante este ano, que cuando llegue también estaba la tia Susy. Vimos las fallas Valencianas, con todos sus ruidos pirotécnicos, fuegos artificiales y las “falleras” con sus increibles vestidos que debían de morirse de incomodidad y calor. Una verdadera fiesta en que la gente se contagia de alegria e invaden las calles.
Estoy de nuevo en Madrid. Disfrute de las ultimas horas con Agos y Mariano. Fuimos una vez mas de tapas, para celebrar la ultima noche de este increible viaje que esta por terminar. El dia del despegue fui a terminar como empece, con una cervecita fresca. Era otro lugar pero el motivo era el mismo: celebrar.
Ahora me tengo que ir a tomar el metro al Aeropuerto de Barajas, que tras 13 meses y 24 dias vuelvo a casa.
En el aeropuerto de Barcelona.
Caminata en las calles de Barcelona
El almirante Aza. Y de fondo Colon.
La tia Susy con las falleras
Sabor Hindú
Antes de partir, un ultimo sabor indio. Necesito una vez mas estar sentado en uno de los restaurantes de 20 INR el tali. Donde al entrar los comensales locales se dan vuelta para ver al “extranjero que debe estar perdido”.
Una vez mas en un lugar donde los cubiertos son algo desconocido y sin utilidad. Donde encada mesa hay una jarra de agua con vasos metálicos. La cocina y aromas forman parte de las mesas y las mesas parte de la cocina. Donde antes y después de comer se forma cola para lavarse las manos antes en una pequeña pileta. Donde el niño que te atiende se ríe con una mezcla de timidez y curiosidad. La diferencia no esta solo en los precios del menú, esta en la atmósfera que entre otras cosas tiene sabor a curry y chapatti.
Me siento en la única mesa libre. De golpe se ocupa por tres mujeres que prefieren sentarse las tres en el mismo banco de enfrente, en lugar de sentarse al lado del extraño. Tres mujeres hindúes, tres saris distintos, tres colores diferentes. Nuestros ojos se cruzan por casualidad pero pronto se pierden en algún punto imaginario del espacio. Están incomodas, no solo por que comparten el mismo banco. El chico de la mesa de al lado también lo siente y les cambia el lugar.
Caigo en la cuenta de lo mucho que no entiendo, de lo mucho que me pierdo por la distancia. Me vuelvo sin conocer como me gustaría el lado femenino de India. Sin conocerlo contado por sus protagonistas.
Llega la comida, Mutter Masala con tres chappatis, deliciosa como otras y siempre distinta. Una vez terminada, me lavo las manos y pido un chai.
Miro alrededor y siempre encuentro alguna mirada desde alguna esquina, son esos ojos que no ocultan la curiosidad y me encanta. Afuera el movimiento de rickshaw, gente, y vacas sagradas continua. Adentro trato de detener el tiempo, respirar hondo, abrir todos los sentidos y llevarme todas las sensaciones posibles del momento.
Termino el chai, pago y agradezco al chico, y seguramente su padre que es el que cocina. Me voy, dejando atrás un gran rincón del planeta, que a su vez me llevo adentro.
Una vez mas en un lugar donde los cubiertos son algo desconocido y sin utilidad. Donde encada mesa hay una jarra de agua con vasos metálicos. La cocina y aromas forman parte de las mesas y las mesas parte de la cocina. Donde antes y después de comer se forma cola para lavarse las manos antes en una pequeña pileta. Donde el niño que te atiende se ríe con una mezcla de timidez y curiosidad. La diferencia no esta solo en los precios del menú, esta en la atmósfera que entre otras cosas tiene sabor a curry y chapatti.
Me siento en la única mesa libre. De golpe se ocupa por tres mujeres que prefieren sentarse las tres en el mismo banco de enfrente, en lugar de sentarse al lado del extraño. Tres mujeres hindúes, tres saris distintos, tres colores diferentes. Nuestros ojos se cruzan por casualidad pero pronto se pierden en algún punto imaginario del espacio. Están incomodas, no solo por que comparten el mismo banco. El chico de la mesa de al lado también lo siente y les cambia el lugar.
Caigo en la cuenta de lo mucho que no entiendo, de lo mucho que me pierdo por la distancia. Me vuelvo sin conocer como me gustaría el lado femenino de India. Sin conocerlo contado por sus protagonistas.
Llega la comida, Mutter Masala con tres chappatis, deliciosa como otras y siempre distinta. Una vez terminada, me lavo las manos y pido un chai.
Miro alrededor y siempre encuentro alguna mirada desde alguna esquina, son esos ojos que no ocultan la curiosidad y me encanta. Afuera el movimiento de rickshaw, gente, y vacas sagradas continua. Adentro trato de detener el tiempo, respirar hondo, abrir todos los sentidos y llevarme todas las sensaciones posibles del momento.
Termino el chai, pago y agradezco al chico, y seguramente su padre que es el que cocina. Me voy, dejando atrás un gran rincón del planeta, que a su vez me llevo adentro.
El destiempo
El tiempo desapareció en el locker del Guest House en Neil Island. La humilde cabañita de bambú no tenia puerta, entonces las cosas importantes y no tan importantes, como el tiempo, fueron a parar al cubículo metálico negro llamado "caja de seguridad". Además del pasaporte, ahí también fue a parar el reloj con sus horas, días y meses.
Durante este tiempo no hubo mejor hora para despertarse que cuando se abrían los ojos. Mejor hora para comer que cuando el cuerpo me lo pedía. Y mejor momento para dormir que cuando el sueno llamaba a descansar. El reloj que debes en cuando espiaba estaba en el restaurante, a 2 o 3km de donde dormía.
Los días pasaron de manera anónima y sin orden alguno. Salvo las fechas importantes como el 21 de enero fueron registradas, pero poco puede hacerse sin la tecnología moderna que une los mundos. Sin la conexión satelital de estos tiempos la distancia tomo otra dimensión.
No podría decir que al tercer día hice esto o la 2da semana esto otro. Los hechos que se fueron sucediendo se encuentran aislados y despojados de un calendario. Nada agrega intentar ordenarlos y nada pierden por estar desordenados.
Al abrir los ojos y antes de desayunar me iba directo al mar para recordar que estaba en una isla de agua trasparente y arena blanca nieve. Luego al mercado a desayunar y charlar con algún que otro viajero. Para después perderme en alguna playa desolada para seguir bebiendo sol y leer un poco.
Hubo tardes en las que jugaba al voleyball con los isleños. Chicos, grandes. Equipos pares o impares. Jugadores buenos o malos. Hasta el turista que poco sabia de este deporte. Todos estaban invitados. Por momentos éramos 3, por momentos 12. Los jugadores pasaban, jugaban y algunos se quedaban mas que otros. El único objetivo era muy claro: divertirse. Otros días por la tarde armábamos partidos de fútbol entre extranjeros y locales.
Luego de cenar hubo noches con fuego en la playa. Otras con charlas en alguna cabaña vecina. Y hasta un casamiento hindú, que me invito el cocinero de donde solía ir a comer. Superfiesta colorida y un exquisito tali de comida. La ceremonia duro desde las 7 de la tarde hasta la media noche. Rituales tras rituales. Mucho saumerio, y toda la familia de ambas partes participaban.
Entre la segunda y tercer semana fui a conocer otra isla, Havelock. 3 dias y me volvi de donde venia. Al ser una isla mas grande era necesario usar un colectivo que te llevaba a las distintas playas. Extrañaba la bicicleta por lo que nos subimos al primer barco que volvia a Neil.
Fogones, snorkel, días largos en la playa, noches largas en la playa, charlas de nada, despedidas, viajeros y viajeras, bicicletadas, días, semanas y un mes paso. Lamentablemente entrar a este paraíso es fácil pero te expulsan a los 30 días. Y una vez superados los 33 días ya había caducado la permanencia legal en las islas. Tierra firme me esperaba.
A india continental entre por la misma puerta que había pasado hacia ya casi 7 meses. Como en aquel entonces del aeropuerto me fui directo a algún lugar mas tranquilo, esta vez a Pondicherry. Una región de india que había sido colonia francesa, y así lo deja ver las fachadas de las construcciones y algunos cafés con mucho glamour francés. A pesar de ser una ciudad costera no dejaba de ser ciudad. Por lo que la estadía no fue prolongada y cambie de planes para cruzar a la otra costa. Para pasar los últimos días en un lugar mas acorde a lo que quería. Ultimo bus nocturno a Bangalore y de ahí tres colectivos de linea para llegar al cabo de 24 horas a Om Beach. Hice lo posible por no dormir (por momentos lo logre), por disfrutar de las ultimas bocinas indias, los últimos arrancones de asientos, las ultimas terminales caóticas, las ultimas miradas curiosas y últimos frenazos que te levantan de un salto. Últimos...hasta la próxima por supuesto.
Los astros estaban alineados y pude tomarme el ultimo colectivo de linea hasta Gokarna, para ir en rickshaw a la playa que quería. Una vez ahí me encontré con dos amigas Argentinas que empezaban a viajar por esta parte del planeta.
Om Beach, para muchos podría ser un lugar tranquilo. De hecho lo es y muy hermoso. Pero mucho movimiento para lo que venia a buscar. Así que después de estar un par de noches me fui con la hamaca a otra playa que queda a una hora caminando. Puse en la mochila lo necesario...la hamaca y cepillo de dientes para irme a Half Moon. Ahí pase hasta el ultimo momento que el ticket de avión que tenia desde Delhi me dejaba. En compañía de Steven, Paloma, Marta y Sandra, representantes de Francia y España.
Nuevamente entre dos palmeras me volvía a despertar cada mañana. Esta vez desde la hamaca veía al mar y si me concentraba detrás del mismo veía la dirección a casa. Desde esta posición los vientos empezaron a soplar cada vez mas fuerte. Y como una vez un amigo me dijo que volvería cuando los vientos soplen en dirección a occidente, la profecía se cumplió. En unos días estaría en Delhi para pasar la noche y viajar a Barcelona, el camino a casa es inminente.
Palmeras, arena y mar. Una cancion que se canta sola.
Todo en orden, como siempre
Buscando cabana con Nethan, Ughi, Ifat y Noa.
Sanjoy y sus hermanos.
Con los pies en la tierra
En el resstaurante con yaval
El mercado
Desde el barco de vuelta a Port Blair
Un desayuno mas en Port Blair, antes de partir a tierra firme
Un hombre mirando a occidente.
A flote lento
Abro los ojos. Estoy en una cama que no es diferente a las distintas camas donde dormí durante este ultimo tiempo. En cuestión de segundo entre la oscura habitación puedo distinguir otra gente durmiendo. Nada nuevo. Pienso donde fue que me acosté anoche, en que país, que ciudad, pueblo o aldea.
Pasan fracciones y vienen nombres de lugares y personas a mi cabeza.
En Darjeling pase algunas horas mientras visitaba el ZOO local. Entre tigres marrones y blancos había también un panda rojo. Una especie rara que al parecer es muy rara. Recuerdo que me fui apurado a Calcuta. Tenia que llegar al otro día a la mañana, un sábado, para comprar un ticket. Sino tenia que esperar una semana mas, una semana que no quería esperar.
Luego de un Jeep y Bus de 17 horas llegue exhausto casi a tiempo. Casi por que ya no quedaban pasajes baratos. Y los caros eran mas caro de lo que quería pagar. La idea de salir el lunes se vio frustrada, de todas formas volvería a intentar a comprar el mismo ticket el lunes por la mañana.
Nethan llego el lunes a las 4am desde Varanasi. Iba a llegar el día anterior pero tomo el tren equivocado. Me despertó al tocar la puerta varias veces de la habitación doble que había rentado, a las pocas horas fuimos nuevamente a probar suerte a la boletería.
Efectivamente estoy en india, donde un "no" puede convertirse en "si" sin ningún motivo.
Una vez con los boletos impresos las horas corrieron como minutos y los minutos como segundos. Empacamos y nos tomamos uno de los tanto taxis Ambassador amarrllos que inundan las calles de la caótica ciudad.
En las veredas indios con pareos se bañaban bombeando agua a mano.
Un checkeo medico que consistió en una simple pregunta con respuesta obvia: "Como te sentís?".
Un gran galpón con repleto de hombres, mujeres, niños y mucho equipaje esperaban abordar. A la señal la hilera de personas escalaban la escalera con los bultos sobre las cabezas.
Gran Dejavu. Una imagen conocida que vi en películas donde miles de emigrantes se preparan para un largo viaje y cargan con todo lo posible.
Ya se donde estoy. En cuestión de segundos todos estos flashes me ayudaron a entender que me despertaba en un Barco. Luego, las imagenes en la cabeza continúan por algunos segundos mas.
El barco es el mas grande en el que me he subido, el viaje es el mas largo en el que me he embarcado. Las personas que al despertarme eran sombras sin nombres, ahora tomaban otra dimensión. Era Nethan y Eric, un Koreano que conocí a bordo.
Pasaron algunos días. Aun no estoy seguro de cuantos.
Los días eran largos pero se pasaron rápido. Por la mañana me despertaba temprano con el te de las 6.30am. Recorrida a proa o popa para corroborar que todavía estábamos en mar abierto. A las 8.30 la primer llamada para desayunar. Este no se excedía de 20 minutos, ya que en dos turnos tienen que comer los casi 800 pasajeros.
Un poco de lectura rodeado de curiosos que miran al turista sentado enfrentado el mar y que parece estar leyendo. Tanto en popa como estribor las hojas del libro pasaban mas lento que la marcha del barco. Es difícil concentrarse en las palabras, oraciones y párrafos cuando un grupo de 4 o 5 indios miran curiosos. Y cuando no te interrumpen para preguntar algo te piden de sacarse una foto con ellos. Como el "no" todavía me cuesta, opte por leer en la cabina. No es tan pintoresco como leer bajo el sol escuchando como la estructura de hierro se arrastra sobre el océano, pero es era la única forma de avanzar 2 hojas consecutivas.
Luego del desayuno, para mi sorpresa y la de los demás pasaban una película en ingles. Luego era el turno de musicales en Hindi y Bengali, que llenaban el resto del día.
El almuerzo se anunciaba exactamente a las 12.30 y antes de la cena a las 6.30pm había un te, al que no llegue nunca. Algo sorprendente y para destacar es que en ningún momento tenia hambre. De hecho había tiempo que no comía tanta cantidad de alimentos. A pesar de estar constantemente con el estomago sobrecargado, siempre esperábamos con ansiedad la voz que sonaba por los autoparlantes indicando la próxima dosis de comida.
Estas ultimas fotografías que aparecieron tan vivas en mi retina me hicieron acordar que día era. Es el quinto día en el barco. La cuarta mañana que me levanto en esta cama.
Prendo la luz de la cabecera y trato de encontrar el reloj que no recuerdo donde lo deje. Luego de buscar a ciegas descubro que son las 7am. Automaticamente me doy cuenta que no sirvieron el te de las 6.30.
Me levanto y veo que Nethan ya esta despierto pero inmóvil en su cama. Eric al estar en la cama de arriba no estoy seguro de su estado. Tratando de no golpearme la cabeza con la cama superior salto de la cama. Agarro la ropa que deje fuera de la mochila la noche anterior y me lavo los dientes. Salgo por los pequenos pasillos y subo la escalera, estoy ansioso por salir a proa, ya debemos haber llegado a Andaman Island.
Pasan fracciones y vienen nombres de lugares y personas a mi cabeza.
En Darjeling pase algunas horas mientras visitaba el ZOO local. Entre tigres marrones y blancos había también un panda rojo. Una especie rara que al parecer es muy rara. Recuerdo que me fui apurado a Calcuta. Tenia que llegar al otro día a la mañana, un sábado, para comprar un ticket. Sino tenia que esperar una semana mas, una semana que no quería esperar.
Luego de un Jeep y Bus de 17 horas llegue exhausto casi a tiempo. Casi por que ya no quedaban pasajes baratos. Y los caros eran mas caro de lo que quería pagar. La idea de salir el lunes se vio frustrada, de todas formas volvería a intentar a comprar el mismo ticket el lunes por la mañana.
Nethan llego el lunes a las 4am desde Varanasi. Iba a llegar el día anterior pero tomo el tren equivocado. Me despertó al tocar la puerta varias veces de la habitación doble que había rentado, a las pocas horas fuimos nuevamente a probar suerte a la boletería.
Efectivamente estoy en india, donde un "no" puede convertirse en "si" sin ningún motivo.
Una vez con los boletos impresos las horas corrieron como minutos y los minutos como segundos. Empacamos y nos tomamos uno de los tanto taxis Ambassador amarrllos que inundan las calles de la caótica ciudad.
En las veredas indios con pareos se bañaban bombeando agua a mano.
Un checkeo medico que consistió en una simple pregunta con respuesta obvia: "Como te sentís?".
Un gran galpón con repleto de hombres, mujeres, niños y mucho equipaje esperaban abordar. A la señal la hilera de personas escalaban la escalera con los bultos sobre las cabezas.
Gran Dejavu. Una imagen conocida que vi en películas donde miles de emigrantes se preparan para un largo viaje y cargan con todo lo posible.
Ya se donde estoy. En cuestión de segundos todos estos flashes me ayudaron a entender que me despertaba en un Barco. Luego, las imagenes en la cabeza continúan por algunos segundos mas.
El barco es el mas grande en el que me he subido, el viaje es el mas largo en el que me he embarcado. Las personas que al despertarme eran sombras sin nombres, ahora tomaban otra dimensión. Era Nethan y Eric, un Koreano que conocí a bordo.
Pasaron algunos días. Aun no estoy seguro de cuantos.
Los días eran largos pero se pasaron rápido. Por la mañana me despertaba temprano con el te de las 6.30am. Recorrida a proa o popa para corroborar que todavía estábamos en mar abierto. A las 8.30 la primer llamada para desayunar. Este no se excedía de 20 minutos, ya que en dos turnos tienen que comer los casi 800 pasajeros.
Un poco de lectura rodeado de curiosos que miran al turista sentado enfrentado el mar y que parece estar leyendo. Tanto en popa como estribor las hojas del libro pasaban mas lento que la marcha del barco. Es difícil concentrarse en las palabras, oraciones y párrafos cuando un grupo de 4 o 5 indios miran curiosos. Y cuando no te interrumpen para preguntar algo te piden de sacarse una foto con ellos. Como el "no" todavía me cuesta, opte por leer en la cabina. No es tan pintoresco como leer bajo el sol escuchando como la estructura de hierro se arrastra sobre el océano, pero es era la única forma de avanzar 2 hojas consecutivas.
Luego del desayuno, para mi sorpresa y la de los demás pasaban una película en ingles. Luego era el turno de musicales en Hindi y Bengali, que llenaban el resto del día.
El almuerzo se anunciaba exactamente a las 12.30 y antes de la cena a las 6.30pm había un te, al que no llegue nunca. Algo sorprendente y para destacar es que en ningún momento tenia hambre. De hecho había tiempo que no comía tanta cantidad de alimentos. A pesar de estar constantemente con el estomago sobrecargado, siempre esperábamos con ansiedad la voz que sonaba por los autoparlantes indicando la próxima dosis de comida.
Estas ultimas fotografías que aparecieron tan vivas en mi retina me hicieron acordar que día era. Es el quinto día en el barco. La cuarta mañana que me levanto en esta cama.
Prendo la luz de la cabecera y trato de encontrar el reloj que no recuerdo donde lo deje. Luego de buscar a ciegas descubro que son las 7am. Automaticamente me doy cuenta que no sirvieron el te de las 6.30.
Me levanto y veo que Nethan ya esta despierto pero inmóvil en su cama. Eric al estar en la cama de arriba no estoy seguro de su estado. Tratando de no golpearme la cabeza con la cama superior salto de la cama. Agarro la ropa que deje fuera de la mochila la noche anterior y me lavo los dientes. Salgo por los pequenos pasillos y subo la escalera, estoy ansioso por salir a proa, ya debemos haber llegado a Andaman Island.

Pasando el tiempo en la proa
Un viaje mas
El dos de enero finalmente fui a la terminal para tomarme algo a la frontera, de ahí a Darjeling. Noreste de India. Una vez en la estación compro el pasaje y ocupo un asiento para que nedie se lo aduene minutos antes de partir. A las cuatro de la tarde sale el micro que seria por las próxima 14 horas mi lugar.
Intento leer algunos de los libros que compre en Katmandu, pero el estado de la ruta hace imposible leer una linea a la vez. Asi que no queda mas que ver por la ventana y dejar flotar el pensamiento. Las horas pasan y la noche cae. Alrededor de las 7 paramos a cenar. No hay luz en el parador, así que elegí lo que parecía ser arroz, papas, vegetales y me arriesgue con algo que tenia forma de carne. Con algo tengo que llenar el estomago, el arroz y vegetales muy natural pero no basta. El arroz resulto ser arroz. Los vegetales, vegetales. La carne, todavía no se y prefiero no pensar.
Luego de 15 minutos el micro se va. A esta parada le siguieron otras, para comer, tomar un chai, ir al baño y simplemente estirar las piernas. A esta altura ya no pierdo idea del tiempo, pero en el medio de la nada una parada mas. Esta imprevista. Mientras cambiaban el neumático trasero con los demás pasajeros nos agrupamos alrededor de un fuego para refugiarnos del frio de la noche. En una hora mas o menos el neumático "nuevo" estaba en su lugar y nos subimos a bordo de nuevo.
La noche paso y la mana llego. Entre sueños se escucha un Pooooooommm!!!!!!!!. Me levanto de un salto y al igual que los demás espero el golpe. Por suerte no hubo ningún choque, simplemente otro neumático voló por el aire. EL mismo que antes, con la diferencia que esta vez no hay ninguno "nuevo" para remplazar. Lo interesante es que no me sorprende, no me altera y no me desespera tener que esperar a que otro micro no tan lleno pase para subirnos. Debe ser que cuando lo improvisto se hace costumbre, pasa a ser previsible.
Paso uno, dos, tres y finalmente uno nos subió. En un punto pensé en seguir a pie. Según las horas que habían pasado no debíamos estar muy lejos. Ja!! Pregunto y faltaban como 5 horas mas. Obviamente venia REtrasado. Por suerte ni me pidieron que pague de nuevo, por que hubiera sido una discusión interminable.
La visa de Nepal es de 60 días, 2 meses. Y con esta idea estuve los 2 meses en este país. Si ningún improvisto nuevo surgía llegaba a la frontera un día antes de que se cumplan los 2 meses. Entre el 4 de noviembre y salia el 3 de Enero.
Finalmente llego al pueblo en la frontera y voy a pie a la frontera. Entro a la pequeña construcción que difícil es adivinar que corresponde a una oficina de emigraciones. Al escribir el numero de visa en el formulario caigo en la cuenta que la visa había vencido el dia anterior. Chan!!!, decido poner en el formulario como fecha de vencimiento el 4 de Enero, en lugar que la que decía mi pasaporte.
Empiezo a hablar y hablar con el oficial. No entraba dentro de las posibilidades volver a Katmandu para pagar la sobre estadía. De ultima con una pequeña "colaboracio" todo quedaría en la nada. Intercambio palabras sin sentido con la persona a cargo para que no se de cuenta de la diferencia. Hablo y hablo de nada. En diez minutos estaba del otro lado del puente para que el oficial indio estampe mi pasaporte Argentino.
Desde el lado indio no es que los improvistos no suceden, simplemente esta vez no aparecieron y luego de tomarme un colectivo y un jeep llegue a las 8pm a Darjeling. Un nuevo viaje que no sale de los comúnmente
Intento leer algunos de los libros que compre en Katmandu, pero el estado de la ruta hace imposible leer una linea a la vez. Asi que no queda mas que ver por la ventana y dejar flotar el pensamiento. Las horas pasan y la noche cae. Alrededor de las 7 paramos a cenar. No hay luz en el parador, así que elegí lo que parecía ser arroz, papas, vegetales y me arriesgue con algo que tenia forma de carne. Con algo tengo que llenar el estomago, el arroz y vegetales muy natural pero no basta. El arroz resulto ser arroz. Los vegetales, vegetales. La carne, todavía no se y prefiero no pensar.
Luego de 15 minutos el micro se va. A esta parada le siguieron otras, para comer, tomar un chai, ir al baño y simplemente estirar las piernas. A esta altura ya no pierdo idea del tiempo, pero en el medio de la nada una parada mas. Esta imprevista. Mientras cambiaban el neumático trasero con los demás pasajeros nos agrupamos alrededor de un fuego para refugiarnos del frio de la noche. En una hora mas o menos el neumático "nuevo" estaba en su lugar y nos subimos a bordo de nuevo.
La noche paso y la mana llego. Entre sueños se escucha un Pooooooommm!!!!!!!!. Me levanto de un salto y al igual que los demás espero el golpe. Por suerte no hubo ningún choque, simplemente otro neumático voló por el aire. EL mismo que antes, con la diferencia que esta vez no hay ninguno "nuevo" para remplazar. Lo interesante es que no me sorprende, no me altera y no me desespera tener que esperar a que otro micro no tan lleno pase para subirnos. Debe ser que cuando lo improvisto se hace costumbre, pasa a ser previsible.
Paso uno, dos, tres y finalmente uno nos subió. En un punto pensé en seguir a pie. Según las horas que habían pasado no debíamos estar muy lejos. Ja!! Pregunto y faltaban como 5 horas mas. Obviamente venia REtrasado. Por suerte ni me pidieron que pague de nuevo, por que hubiera sido una discusión interminable.
La visa de Nepal es de 60 días, 2 meses. Y con esta idea estuve los 2 meses en este país. Si ningún improvisto nuevo surgía llegaba a la frontera un día antes de que se cumplan los 2 meses. Entre el 4 de noviembre y salia el 3 de Enero.
Finalmente llego al pueblo en la frontera y voy a pie a la frontera. Entro a la pequeña construcción que difícil es adivinar que corresponde a una oficina de emigraciones. Al escribir el numero de visa en el formulario caigo en la cuenta que la visa había vencido el dia anterior. Chan!!!, decido poner en el formulario como fecha de vencimiento el 4 de Enero, en lugar que la que decía mi pasaporte.
Empiezo a hablar y hablar con el oficial. No entraba dentro de las posibilidades volver a Katmandu para pagar la sobre estadía. De ultima con una pequeña "colaboracio" todo quedaría en la nada. Intercambio palabras sin sentido con la persona a cargo para que no se de cuenta de la diferencia. Hablo y hablo de nada. En diez minutos estaba del otro lado del puente para que el oficial indio estampe mi pasaporte Argentino.
Desde el lado indio no es que los improvistos no suceden, simplemente esta vez no aparecieron y luego de tomarme un colectivo y un jeep llegue a las 8pm a Darjeling. Un nuevo viaje que no sale de los comúnmente
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