No es un Chau, es un hasta luego

El 24 de Enero de 2007 me subí a un avión de Unites Airline. El destino final estaba escrito en uno de los tres bording pass, eso era lo único escrito. De ahí en más el camino se iba haciendo a cada paso.

Muchos pasos di. Y más de 13 meses mas tarde estoy por llegar de donde empecé. Mismo lugar, pero todo totalmente diferente. Pasaron muchos olores nuevos, colores, sabores y texturas en el medio.

Como la consigna del juego estoy volviendo en el momento justo, ni un mes antes ni uno después.

Gracias a los viajeros que me he cruzado en el camino. Por enseñarme, por escuchar, por compartir y por hacer de esto una aventura increíble.

A las fantásticas personas de cada lugar que me abrieron las puertas de sus casas sin condiciones y me permitieron vivir la aventura desde adentro. Algo que no podría haber comprado en una agencia de viaje, gracias por hacer de esto algo super autentico.

A los amigos y familia por sus mail que me hacían sentir cerca a pesar de estar a miles de kilómetros. Por preocuparse y hasta a veces enojarse por que no escribía lo suficiente o no era capaz de gastar en llamadas telefónicas.

A Dios por guiarme por el sendero y mucho mas por guiarme fuera de el. Por mostrarme y hacerme vivir cada paso dado.

No me cabe duda que cerré un gran capitulo. Y como todo buen libro no puedo esperar por escribir y leer el próximo.

Gracias.

Chachi.

Una sorpresa mas para no olvidar jamas

Había concluido un sueño asiático. Pero el camino a casa era largo y aparecía por delante un ultimo lugar por ver. España se presentaba como un prologo de entrada a Argentina. En este iba a ver a viajeros que volvieron y quienes habían compartido su aventura con migo y yo la mía con ellos.

Al salir por la puerta del aeropuerto de Barcelona nunca podría haber imaginado lo que esperaba. Eso que algo de practica he ganado en dejar volar la mente por mundos lejanos en los que las posibilidades parecerían infinitas.

Pero esto era subreal, supranatural y no entraba en las posibilidades infinitas del universo. A 20cm de distancia pude reconocer a dos rostros familiares que venían a dar una bienvenida adelantada. Dos personajes salidos de un libro de ficción, en realidad parecía todo una ficción, estaban esperando mi llegada.

Los mire, abrí los ojos tan grande que sentía que dejaban sus huecos oculares y grite al cielo gracias, gracias, gracias!!!!! Nos abrazamos y nos quedamos disfrutando de la pintura que acabábamos de concreta, subreal.

Los no planes que tenia una vez mas dieron un vuelco inesperado y me deje en manos de Luqui y Azota para que me llevasen a viajar por España. Al decir verdad no importo en ningún instante que ciudad, pueblo me llevaban. El ver y disfrutar de estos dos amigos que no veía por tanto tiempo ponía los paisajes y lugares en segundo plano.

Podríamos habernos quedado en aquel hall del Aeropuerto de Barcelona charlando donde el tiempo pareció una vez mas congelarse. Pero ellos tenían un plan mucho mejor. Después de visitar la casa de Gaudi, caminar por la rambla de Barcelona y festejar el debido rencuentro fuimos a ver la alambra de Granada.

Alquilamos un auto y recorrimos la costa sur. Desde el mediterráneo hasta el Atlántico. Con fitipaldi sonando una y otra vez por los altoparlantes llegamos a la costa en Torremolinos. De ahí pasamos a la exclusividad desorbitante de Pto Vaduz en Marbella y nos sentimos jeques árabes comiendo en Burger King. Bueno jeques de bajo presupuestos, pero jeques al fin.

Le pedimos permiso a la Reina de Gran Bretana para visitar la colonia que tiene en Gibraltad. Luego Cadiz tubo la fortuna de alojarnos por una noche y Sevilla nos invito a salir por sus callecitas que mágicamente siempre desembocaban en la catedral mayor. En el medio hubo paradas en muchos otros lugares que pido a mis amigos me los hagan recordar a la vuelta, por que no se si es mala memoria o emoción pero me olvide los nombre.

Madrid nos acogió y presencio una despedida que a pesar de ser muy corta me hizo caer algunas lagrimas. Luego me di cuenta que no era por no verlos al día siguiente, sino por haberlos visto durante 11 días inolvidables recorriendo España.

Una vez solo de nuevo, todo a la normalidad, hubo tiempo para ir a Torello. Un pequeño lugar que se levanta donde el arco iris toca la tierra. Y obviamente Pedro vive aquí. Que mejor lugar para un verdadero rainbow!!!

De aquí a Valencia en tren, que Yani (mi prima) ya se estaba volviendo loca con mis cambios de planes. Esta era la verdadera razón por la cual había parado en este país en el camino a casa.

Se ve que me estuve portando bien durante este ano, que cuando llegue también estaba la tia Susy. Vimos las fallas Valencianas, con todos sus ruidos pirotécnicos, fuegos artificiales y las “falleras” con sus increibles vestidos que debían de morirse de incomodidad y calor. Una verdadera fiesta en que la gente se contagia de alegria e invaden las calles.

Estoy de nuevo en Madrid. Disfrute de las ultimas horas con Agos y Mariano. Fuimos una vez mas de tapas, para celebrar la ultima noche de este increible viaje que esta por terminar. El dia del despegue fui a terminar como empece, con una cervecita fresca. Era otro lugar pero el motivo era el mismo: celebrar.
Ahora me tengo que ir a tomar el metro al Aeropuerto de Barajas, que tras 13 meses y 24 dias vuelvo a casa.


En el aeropuerto de Barcelona.



Caminata en las calles de Barcelona



La gallina recorriendo Barcelona. De fondo la catedra y debajo Lucas





El almirante Aza. Y de fondo Colon.






En la plaza de Espana de Sevilla.




Pedro en Torello


La tia Susy con las falleras


Con Yani frente a la falla que recibio el primer premio



Una bruja de poliestireno.

Sabor Hindú

Antes de partir, un ultimo sabor indio. Necesito una vez mas estar sentado en uno de los restaurantes de 20 INR el tali. Donde al entrar los comensales locales se dan vuelta para ver al “extranjero que debe estar perdido”.

Una vez mas en un lugar donde los cubiertos son algo desconocido y sin utilidad. Donde encada mesa hay una jarra de agua con vasos metálicos. La cocina y aromas forman parte de las mesas y las mesas parte de la cocina. Donde antes y después de comer se forma cola para lavarse las manos antes en una pequeña pileta. Donde el niño que te atiende se ríe con una mezcla de timidez y curiosidad. La diferencia no esta solo en los precios del menú, esta en la atmósfera que entre otras cosas tiene sabor a curry y chapatti.

Me siento en la única mesa libre. De golpe se ocupa por tres mujeres que prefieren sentarse las tres en el mismo banco de enfrente, en lugar de sentarse al lado del extraño. Tres mujeres hindúes, tres saris distintos, tres colores diferentes. Nuestros ojos se cruzan por casualidad pero pronto se pierden en algún punto imaginario del espacio. Están incomodas, no solo por que comparten el mismo banco. El chico de la mesa de al lado también lo siente y les cambia el lugar.

Caigo en la cuenta de lo mucho que no entiendo, de lo mucho que me pierdo por la distancia. Me vuelvo sin conocer como me gustaría el lado femenino de India. Sin conocerlo contado por sus protagonistas.

Llega la comida, Mutter Masala con tres chappatis, deliciosa como otras y siempre distinta. Una vez terminada, me lavo las manos y pido un chai.

Miro alrededor y siempre encuentro alguna mirada desde alguna esquina, son esos ojos que no ocultan la curiosidad y me encanta. Afuera el movimiento de rickshaw, gente, y vacas sagradas continua. Adentro trato de detener el tiempo, respirar hondo, abrir todos los sentidos y llevarme todas las sensaciones posibles del momento.

Termino el chai, pago y agradezco al chico, y seguramente su padre que es el que cocina. Me voy, dejando atrás un gran rincón del planeta, que a su vez me llevo adentro.