
Al llegar a la frontera podía hacer la visa on-arrival por mi cuenta, como se debe o pagarle 5 Dólares a la persona a cargo del bus para que el haga un tramite tan personal como cuza una frontera.
Obviamente mis principios morales no me permitieron incentivar semejante acto de corrupción y la hice por mi cuenta. (En realidad no pensaba pagar 5USD por algo que lo puedo hacer yo sin problema). Si el pasaporte tiene una foto 4x4 con cara de nada es por algo no?
El tema es que esta persona tan generosa que se ofreció a hacer el trámite, no muy contento con que yo y dos ingleses le negamos la comisión casi nos deja a pie en la frontera dos veces.
La primera: con el pasaporte ya sellado el micro no estaba donde supuestamente nos tenía que esperar. Se había ido a un restaurante a unos kilómetros. Así que en moto al restaurante, donde por suerte estaba el micro.
La Segunda: mientras comíamos les digo a los ingleses:-Ese no es nuestro micro?-
-Te parece?- Y efectivamente era el micro que se iba y tuvimos que correr por algunos carios metros al grito de Stop Stop, (Puede ser que esta segunda hayamos tenido nosotros algo de culpa, pero siendo los unicos extranjeros en el micro no es difícil darse cuenta que algo falta). Este fue mi primer paso en Camboya.
En algunas horas más estaba en Phnom Penh, capital del país. Una ciudad donde los extremos se tocan y conviven a diario. Extrema pobreza por un lado y excesos por el otro. Acostumbrados debemos estar los argentinos no?, pero de todas formas es muy chocante.
QUe se puede decir de Khmer (la población local)? Super amistosa. La diferencia se ve ya en la frontera. De un lado el oficial imposible sacarle un hola o nada. De este el recibimiento es con una sonrisa. Sin ganas de ofender a nadie, pero es la realidad: de este lado las sonrisas y “gracias” abundan, del otro…es tan escaso como el gas hoy en día en Argentina.
Un poco de historia. En 1975 el grupo Khmer Rouge, luego de luchar por 5 anos tomo la capital. Bajo el liderazgo de Pol Pot implemento una de las mas sangrientas revolución social que el mundo jamás haya visto. Con el nombre de ano cero, así proclamado por el propio régimen, se busco la creación de una nueva sociedad y la aniquilación de la ‘vieja mentalidad’. El auto genocidio ejercido sobre la misma población local cobro cientos de miles de victimas. Cuyo numero exacto hoy en DIA se desconoce, aunque distinta investigaciones lo ponen alrededor de un 1.5 millonee (alrededor del 15% de la población de entonces).
Reflejo de estos anos de barbarie son los varios killing fields alrededor del país. En Phnom Penh: Killing Fields de Choeung Ek, un campo de exterminio donde hoy se exhiben detrás de vitrinas 8000 cráneos ordenados por sexo y edad. Un recuerdo de lo que fue y de lo que es capaz de hacer el ser humano.
Dejando de un lado la historia y cambiando de tono.
Luego de Phnom Penh fui a las playas del Sur. Sihanokville, donde lo único que se puede hacer es playa y playa, sinónimo de licuados, arena, mar y algo de fiesta por la noche. De hecho esto último me permitió ahorrarme unos pesos. Resulta que donde me aloje (a solo 10 pasos de la arena y 20 del mar), las fiestas a la noche eran una constante. Así que con “Big Mama “ acordamos que a la tarde paseaba por la playa promocionando las fiestas a cambio de a habitación. Definitivamente caminar por la playa hablando con la gente no puede ser considerado trabajo.
De Sihanokville tuve que irme por que demasiado relax me estaba aburriendo y necesitaba movilizarme para recuperar energías. De acá a Kampot un pueblo al costado del río que unos anos atrás tuvo un Puerto importante. Hoy en día se la reconoce por su arquitectura francesa y por la producción de pimiento, ninguna de las dos grandes cosas. Por el día a Kep donde comí pescado tan fresco que parecía moverse en el plato. Excelente lugar por su mercado de comida junto al mar. De vuelta a Phnom Pehn, siempre hay que volver a Phnom Penh el sistema de carreteras, si es que se las pueden llamar así, no es muy bueno que digamos. En mini Bus desde Kep. Los mini bus tienen asientos para 20 personas, pero acá saben aprovechar el espacio y la gente viaja en el techo y siempre hay lugar para uno mas. Al acercarnos a la ciudad mis ojos no salían de su asombro, la ruta completamente atestada de minibuses, y pick up transitando a paso de hombre. Obviamente esto no era lo sorprendente, sino la cantidad de gente que viajaba en cada vehículo. Muchas veces cuando el techo estaba complete, los pasajeros iban sentados en el capot de las pick-ups. Y la cola de vehículos era interminable, y las personas dentro, arriba y colgada en ellos era incontable. Impresionante, se ve que no tienen mucho problema con vialidad, y si aparecía no me cabe la menor duda que lo solucionan con un par de billetes. De hecho las comisiones para circular así deben de ser un costo mas como el combustible o el seguro (seguro?....mmm bueno supongamos que tienen)
Obviamente mis principios morales no me permitieron incentivar semejante acto de corrupción y la hice por mi cuenta. (En realidad no pensaba pagar 5USD por algo que lo puedo hacer yo sin problema). Si el pasaporte tiene una foto 4x4 con cara de nada es por algo no?
El tema es que esta persona tan generosa que se ofreció a hacer el trámite, no muy contento con que yo y dos ingleses le negamos la comisión casi nos deja a pie en la frontera dos veces.
La primera: con el pasaporte ya sellado el micro no estaba donde supuestamente nos tenía que esperar. Se había ido a un restaurante a unos kilómetros. Así que en moto al restaurante, donde por suerte estaba el micro.
La Segunda: mientras comíamos les digo a los ingleses:-Ese no es nuestro micro?-
-Te parece?- Y efectivamente era el micro que se iba y tuvimos que correr por algunos carios metros al grito de Stop Stop, (Puede ser que esta segunda hayamos tenido nosotros algo de culpa, pero siendo los unicos extranjeros en el micro no es difícil darse cuenta que algo falta). Este fue mi primer paso en Camboya.
En algunas horas más estaba en Phnom Penh, capital del país. Una ciudad donde los extremos se tocan y conviven a diario. Extrema pobreza por un lado y excesos por el otro. Acostumbrados debemos estar los argentinos no?, pero de todas formas es muy chocante.
QUe se puede decir de Khmer (la población local)? Super amistosa. La diferencia se ve ya en la frontera. De un lado el oficial imposible sacarle un hola o nada. De este el recibimiento es con una sonrisa. Sin ganas de ofender a nadie, pero es la realidad: de este lado las sonrisas y “gracias” abundan, del otro…es tan escaso como el gas hoy en día en Argentina.
Un poco de historia. En 1975 el grupo Khmer Rouge, luego de luchar por 5 anos tomo la capital. Bajo el liderazgo de Pol Pot implemento una de las mas sangrientas revolución social que el mundo jamás haya visto. Con el nombre de ano cero, así proclamado por el propio régimen, se busco la creación de una nueva sociedad y la aniquilación de la ‘vieja mentalidad’. El auto genocidio ejercido sobre la misma población local cobro cientos de miles de victimas. Cuyo numero exacto hoy en DIA se desconoce, aunque distinta investigaciones lo ponen alrededor de un 1.5 millonee (alrededor del 15% de la población de entonces).
Reflejo de estos anos de barbarie son los varios killing fields alrededor del país. En Phnom Penh: Killing Fields de Choeung Ek, un campo de exterminio donde hoy se exhiben detrás de vitrinas 8000 cráneos ordenados por sexo y edad. Un recuerdo de lo que fue y de lo que es capaz de hacer el ser humano.
Dejando de un lado la historia y cambiando de tono.
Luego de Phnom Penh fui a las playas del Sur. Sihanokville, donde lo único que se puede hacer es playa y playa, sinónimo de licuados, arena, mar y algo de fiesta por la noche. De hecho esto último me permitió ahorrarme unos pesos. Resulta que donde me aloje (a solo 10 pasos de la arena y 20 del mar), las fiestas a la noche eran una constante. Así que con “Big Mama “ acordamos que a la tarde paseaba por la playa promocionando las fiestas a cambio de a habitación. Definitivamente caminar por la playa hablando con la gente no puede ser considerado trabajo.
De Sihanokville tuve que irme por que demasiado relax me estaba aburriendo y necesitaba movilizarme para recuperar energías. De acá a Kampot un pueblo al costado del río que unos anos atrás tuvo un Puerto importante. Hoy en día se la reconoce por su arquitectura francesa y por la producción de pimiento, ninguna de las dos grandes cosas. Por el día a Kep donde comí pescado tan fresco que parecía moverse en el plato. Excelente lugar por su mercado de comida junto al mar. De vuelta a Phnom Pehn, siempre hay que volver a Phnom Penh el sistema de carreteras, si es que se las pueden llamar así, no es muy bueno que digamos. En mini Bus desde Kep. Los mini bus tienen asientos para 20 personas, pero acá saben aprovechar el espacio y la gente viaja en el techo y siempre hay lugar para uno mas. Al acercarnos a la ciudad mis ojos no salían de su asombro, la ruta completamente atestada de minibuses, y pick up transitando a paso de hombre. Obviamente esto no era lo sorprendente, sino la cantidad de gente que viajaba en cada vehículo. Muchas veces cuando el techo estaba complete, los pasajeros iban sentados en el capot de las pick-ups. Y la cola de vehículos era interminable, y las personas dentro, arriba y colgada en ellos era incontable. Impresionante, se ve que no tienen mucho problema con vialidad, y si aparecía no me cabe la menor duda que lo solucionan con un par de billetes. De hecho las comisiones para circular así deben de ser un costo mas como el combustible o el seguro (seguro?....mmm bueno supongamos que tienen)