Abro los ojos. Estoy en una cama que no es diferente a las distintas camas donde dormí durante este ultimo tiempo. En cuestión de segundo entre la oscura habitación puedo distinguir otra gente durmiendo. Nada nuevo. Pienso donde fue que me acosté anoche, en que país, que ciudad, pueblo o aldea.
Pasan fracciones y vienen nombres de lugares y personas a mi cabeza.
En Darjeling pase algunas horas mientras visitaba el ZOO local. Entre tigres marrones y blancos había también un panda rojo. Una especie rara que al parecer es muy rara. Recuerdo que me fui apurado a Calcuta. Tenia que llegar al otro día a la mañana, un sábado, para comprar un ticket. Sino tenia que esperar una semana mas, una semana que no quería esperar.
Luego de un Jeep y Bus de 17 horas llegue exhausto casi a tiempo. Casi por que ya no quedaban pasajes baratos. Y los caros eran mas caro de lo que quería pagar. La idea de salir el lunes se vio frustrada, de todas formas volvería a intentar a comprar el mismo ticket el lunes por la mañana.
Nethan llego el lunes a las 4am desde Varanasi. Iba a llegar el día anterior pero tomo el tren equivocado. Me despertó al tocar la puerta varias veces de la habitación doble que había rentado, a las pocas horas fuimos nuevamente a probar suerte a la boletería.
Efectivamente estoy en india, donde un "no" puede convertirse en "si" sin ningún motivo.
Una vez con los boletos impresos las horas corrieron como minutos y los minutos como segundos. Empacamos y nos tomamos uno de los tanto taxis Ambassador amarrllos que inundan las calles de la caótica ciudad.
En las veredas indios con pareos se bañaban bombeando agua a mano.
Un checkeo medico que consistió en una simple pregunta con respuesta obvia: "Como te sentís?".
Un gran galpón con repleto de hombres, mujeres, niños y mucho equipaje esperaban abordar. A la señal la hilera de personas escalaban la escalera con los bultos sobre las cabezas.
Gran Dejavu. Una imagen conocida que vi en películas donde miles de emigrantes se preparan para un largo viaje y cargan con todo lo posible.
Ya se donde estoy. En cuestión de segundos todos estos flashes me ayudaron a entender que me despertaba en un Barco. Luego, las imagenes en la cabeza continúan por algunos segundos mas.
El barco es el mas grande en el que me he subido, el viaje es el mas largo en el que me he embarcado. Las personas que al despertarme eran sombras sin nombres, ahora tomaban otra dimensión. Era Nethan y Eric, un Koreano que conocí a bordo.
Pasaron algunos días. Aun no estoy seguro de cuantos.
Los días eran largos pero se pasaron rápido. Por la mañana me despertaba temprano con el te de las 6.30am. Recorrida a proa o popa para corroborar que todavía estábamos en mar abierto. A las 8.30 la primer llamada para desayunar. Este no se excedía de 20 minutos, ya que en dos turnos tienen que comer los casi 800 pasajeros.
Un poco de lectura rodeado de curiosos que miran al turista sentado enfrentado el mar y que parece estar leyendo. Tanto en popa como estribor las hojas del libro pasaban mas lento que la marcha del barco. Es difícil concentrarse en las palabras, oraciones y párrafos cuando un grupo de 4 o 5 indios miran curiosos. Y cuando no te interrumpen para preguntar algo te piden de sacarse una foto con ellos. Como el "no" todavía me cuesta, opte por leer en la cabina. No es tan pintoresco como leer bajo el sol escuchando como la estructura de hierro se arrastra sobre el océano, pero es era la única forma de avanzar 2 hojas consecutivas.
Luego del desayuno, para mi sorpresa y la de los demás pasaban una película en ingles. Luego era el turno de musicales en Hindi y Bengali, que llenaban el resto del día.
El almuerzo se anunciaba exactamente a las 12.30 y antes de la cena a las 6.30pm había un te, al que no llegue nunca. Algo sorprendente y para destacar es que en ningún momento tenia hambre. De hecho había tiempo que no comía tanta cantidad de alimentos. A pesar de estar constantemente con el estomago sobrecargado, siempre esperábamos con ansiedad la voz que sonaba por los autoparlantes indicando la próxima dosis de comida.
Estas ultimas fotografías que aparecieron tan vivas en mi retina me hicieron acordar que día era. Es el quinto día en el barco. La cuarta mañana que me levanto en esta cama.
Prendo la luz de la cabecera y trato de encontrar el reloj que no recuerdo donde lo deje. Luego de buscar a ciegas descubro que son las 7am. Automaticamente me doy cuenta que no sirvieron el te de las 6.30.
Me levanto y veo que Nethan ya esta despierto pero inmóvil en su cama. Eric al estar en la cama de arriba no estoy seguro de su estado. Tratando de no golpearme la cabeza con la cama superior salto de la cama. Agarro la ropa que deje fuera de la mochila la noche anterior y me lavo los dientes. Salgo por los pequenos pasillos y subo la escalera, estoy ansioso por salir a proa, ya debemos haber llegado a Andaman Island.
Pasan fracciones y vienen nombres de lugares y personas a mi cabeza.
En Darjeling pase algunas horas mientras visitaba el ZOO local. Entre tigres marrones y blancos había también un panda rojo. Una especie rara que al parecer es muy rara. Recuerdo que me fui apurado a Calcuta. Tenia que llegar al otro día a la mañana, un sábado, para comprar un ticket. Sino tenia que esperar una semana mas, una semana que no quería esperar.
Luego de un Jeep y Bus de 17 horas llegue exhausto casi a tiempo. Casi por que ya no quedaban pasajes baratos. Y los caros eran mas caro de lo que quería pagar. La idea de salir el lunes se vio frustrada, de todas formas volvería a intentar a comprar el mismo ticket el lunes por la mañana.
Nethan llego el lunes a las 4am desde Varanasi. Iba a llegar el día anterior pero tomo el tren equivocado. Me despertó al tocar la puerta varias veces de la habitación doble que había rentado, a las pocas horas fuimos nuevamente a probar suerte a la boletería.
Efectivamente estoy en india, donde un "no" puede convertirse en "si" sin ningún motivo.
Una vez con los boletos impresos las horas corrieron como minutos y los minutos como segundos. Empacamos y nos tomamos uno de los tanto taxis Ambassador amarrllos que inundan las calles de la caótica ciudad.
En las veredas indios con pareos se bañaban bombeando agua a mano.
Un checkeo medico que consistió en una simple pregunta con respuesta obvia: "Como te sentís?".
Un gran galpón con repleto de hombres, mujeres, niños y mucho equipaje esperaban abordar. A la señal la hilera de personas escalaban la escalera con los bultos sobre las cabezas.
Gran Dejavu. Una imagen conocida que vi en películas donde miles de emigrantes se preparan para un largo viaje y cargan con todo lo posible.
Ya se donde estoy. En cuestión de segundos todos estos flashes me ayudaron a entender que me despertaba en un Barco. Luego, las imagenes en la cabeza continúan por algunos segundos mas.
El barco es el mas grande en el que me he subido, el viaje es el mas largo en el que me he embarcado. Las personas que al despertarme eran sombras sin nombres, ahora tomaban otra dimensión. Era Nethan y Eric, un Koreano que conocí a bordo.
Pasaron algunos días. Aun no estoy seguro de cuantos.
Los días eran largos pero se pasaron rápido. Por la mañana me despertaba temprano con el te de las 6.30am. Recorrida a proa o popa para corroborar que todavía estábamos en mar abierto. A las 8.30 la primer llamada para desayunar. Este no se excedía de 20 minutos, ya que en dos turnos tienen que comer los casi 800 pasajeros.
Un poco de lectura rodeado de curiosos que miran al turista sentado enfrentado el mar y que parece estar leyendo. Tanto en popa como estribor las hojas del libro pasaban mas lento que la marcha del barco. Es difícil concentrarse en las palabras, oraciones y párrafos cuando un grupo de 4 o 5 indios miran curiosos. Y cuando no te interrumpen para preguntar algo te piden de sacarse una foto con ellos. Como el "no" todavía me cuesta, opte por leer en la cabina. No es tan pintoresco como leer bajo el sol escuchando como la estructura de hierro se arrastra sobre el océano, pero es era la única forma de avanzar 2 hojas consecutivas.
Luego del desayuno, para mi sorpresa y la de los demás pasaban una película en ingles. Luego era el turno de musicales en Hindi y Bengali, que llenaban el resto del día.
El almuerzo se anunciaba exactamente a las 12.30 y antes de la cena a las 6.30pm había un te, al que no llegue nunca. Algo sorprendente y para destacar es que en ningún momento tenia hambre. De hecho había tiempo que no comía tanta cantidad de alimentos. A pesar de estar constantemente con el estomago sobrecargado, siempre esperábamos con ansiedad la voz que sonaba por los autoparlantes indicando la próxima dosis de comida.
Estas ultimas fotografías que aparecieron tan vivas en mi retina me hicieron acordar que día era. Es el quinto día en el barco. La cuarta mañana que me levanto en esta cama.
Prendo la luz de la cabecera y trato de encontrar el reloj que no recuerdo donde lo deje. Luego de buscar a ciegas descubro que son las 7am. Automaticamente me doy cuenta que no sirvieron el te de las 6.30.
Me levanto y veo que Nethan ya esta despierto pero inmóvil en su cama. Eric al estar en la cama de arriba no estoy seguro de su estado. Tratando de no golpearme la cabeza con la cama superior salto de la cama. Agarro la ropa que deje fuera de la mochila la noche anterior y me lavo los dientes. Salgo por los pequenos pasillos y subo la escalera, estoy ansioso por salir a proa, ya debemos haber llegado a Andaman Island.

Pasando el tiempo en la proa



2 comentarios:
Que lindo viajecito en barco!
Ahora espero el capítulo con las historias de la Isla!
Besote Chans!
Querido Chachi:
Que hermoso es viajar, estoy contigo.
Que el Señor sea el primero en tu andar y te felicito al ver lo hermoso que estas describiendo.
un beso y abrazo.
La Nona
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