Tocando india


A las 8.45pm se encendió la señal para abrocharse los cinturones, 15 minutos después aterrizaba en el aeropuerto internacional de Chennai.
Había llegado a la mística India.
El avión salio de Singapur, del mismo lugar donde hace 6 meses y medio empezaba a vivir el sueno. Increíble como vuela el viento, parecería ayer que ponía mi primer pie en el sudeste asiático.
Sin encontrar ningún turista en el aeropuerto fui directo a la terminal de bus para ver si tenia suerte y enfilar para Hampi. Del aeropuerto a la terminal en un taxi (Ambbasador Clasic) con taxímetro mecánico que sin lugar a duda quedo de la época colonial británica. La estación de bus desbordada de hombres, mujeres, niños y los perros del lugar. En una de las ciento de plataformas estaba el micro que me llevaría a Bangalore para después ir a Hampi.


Cientos de peregrinos de todo el sur de hampi llenan el bazar principal y el templo que se ve desde todo el pueblo. Entre plantaciones de bananas y enorme rocas en posiciones de lo mas extrañas se levantan las ruinas de lo que alguna fue un imperio Hindú imponente.
Como lo mio no son las rocas apiladas dedique un par de horas a ver algunas ruinas y luego me quede recorriendo los pequeños callejones del pueblo y asombrandome por las diversas vidas que circulan por el bazar principal.
El primer día, caminando al costado del rio, una gente que comía en un templo semi sumergido me invito a comer con ellos chapati con arroz.
Eran de una aldea a algunos kilómetros que estaban pasando el día en este templo en agradecimiento a sus dioses.
Obviamente chachi acepto el chapati y un poco de arroz. Toda la familia: Tios, padres, abuelos, hermanas, hermanos e hijos, además de algunos vecinos de la aldea.
La cocinera que era la abuela no paraba de ofrecerme comida. Y como estoy tiernito acepte comer pero cuando me alcanzo un baso con agua recién sacada del rio preferí decir que no.
Asi que competí con los hijos, sobrinos, nietos y vecinos un de mis primeros almuerzos. Lo cual tome personalmente como una bienvenida al país. Mejor no podría haber estado.
Cuando Matheu, el frances con el que estaba saco de su bolso unas viromes...se avalanzaron los chicos como si hubiera abierto un cofre con oro. Ahí entendí lo que me habían pedido un par de chicos en el pueblo: no rupias, no comida, sino schoolpen!!!! Ojala les hubiera entendido y tenido algunas.
Luego de la comida y de escuchar los lazos familiares de cada uno, grandes y chicos sin preocuparse por la lluvia que comenzaba a caer dieron una vuelta al templo usando una balsa redonda. Así cerraban un día dedicado a agradecer por lo que tenían.
De vuelta al pueblo, cenando en el bazar, una celebración con cohetes, flores, cantos y un elefante todo pintarrajeado, en dirección al templo Virupaksha.
La columna de hombres cantando y rompiendo cocos, y mujeres con flores en el pelo entro al templo siguiendo a Lakshimi, el elefante.
Dentro los festejos siguieron y varios rituales que emprendían inciensos, agua, leche, flores y demás ofrendas frente a la imagen de Shiva. Sin duda estoy en el lugar indicado.
Como olvidarme de las vacas que se pasean por la pequeñas callesitas de piedra y barro y en la calle principal dejando sus regalitos a las espera de que algún vecino los pise en ojotas en el mejor de los casos.
Así parece ser india: colorido y olorido pero mas que nada con mucha vida. Algo distinto pasa en cada rincón al que se mira.
Volviendo de unos templos que quedaban a un para de kilómetros me tope con una competencia muy particular. Con una pelota de piedra, un lanzador tenia que cubrir una distancia de varios kilómetros en 37 lanzamientos. Habían dos equipos los que apostaron a favor y festejaban con cada buen lanzamiento y los que gritaban con cada mala jugada. (Yo gritaba con cada buen lanzamiento)
Resulto ser que este juego tiene tantos anos como el estado mismo de Kerala. Obviamente seguí a la muchedumbre y acompañe cada uno de los tiros. En el camino a donde debía finalizar la competencia nos cruzamos con otro grupo que iba en dirección contraria. Ellos en lugar de lanzarla con la mano debían patearla. Durante el mes de Agosto todos los días en las rutas del estado se congregan decenas de personas para practicar este juego que no entendí como se llamaba.
De aca a Gokarna en la costa oeste. Como no tenia ganas de esperar en la terminal 5 hs hasta que saliese el colectivo c/camas y directo, no tuve mejor idea que empezar a recorrer la distancia en colectivos locales. Fue como un paseo de 10hs en un 60 sin suspecion y con la mochila de 15kl ensima por que no habia lugar donde ponerla.



Camino al Cole










En uno de los templos











Despues de comer con la family

















Callejuelas de Hampi, con vista al templo central





























Otro templo de caracteristicas Indo-Islamicas. Reflejo de los esfuerzos por mantener una india unida.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola Chachi.
El agua que te ofrecieron no era de un arroyo de deshielo?
y aprovecho para felicitarte, escribiste vaca con v corta, bravo!!!!!
tu pa

jressia dijo...

Hola Chachi, todo me sigue encantando, por lo que veo, viene muy seguido la invasión, según dicen, despues que termine de ir la famaly, empezamos los amigos, siempre y cuando pienses en postergar mucho más tiempo tu viaje. Me imagino el encuentro con Marité??, no llevo sorpresas como Horacio?. Les quiero agradecer a el mensaje que me dejaron por mi cumple. Chachi por lo que veo la India te a conquistado, y creo va a seguir llenandote de muy buenas experiencias.
A ante que me olvide lo bueno de que te visiten, es que al regreso tenemos ampliación de tú blog.
Un cariño grande.
Si tenes ganas visita este blog
http://jressia.spaces.live.com
tenes algunas fotos de Esquina, Corrientes, Argentina, te suena???, o ya te olvidaste.
Juan