Si llegar a Ban Lung, capital de Ratnakiri fue un parto, volver hasta Kratie debe haber sido lo mas parecido a una cesárea sin anestesia.
Ban Lung se conecta con la capital del país por lo que se conoce como la autopista nacional numero 7, que de autopista no tiene absolutamente nada. Una simple mano de asfalto y los últimos 150km una ruta de tierra que durante la temporada húmeda es casi intransitable.
El pueblo en si no tiene mucho, calles de tierra, un mercado y varias jolleria. A 5km hay una laguna de agua hiper cristalina en lo que seria una cráter. Pase el día en el espejo de agua rodeada de una espesa vegetacion, hasta que la lluvia de las 4pm dio por concluida la jornada. Ultima mente la lluvia de la tarde es una fija. Devuelta al guesthouse en biocicleta por el camino montañoso y empantanado que tuvo su entretenimiento y varios tropezones que no terminaron en caída.
El dueño del guesthouse donde me quedaba debe de ser un fiel colaborador de GreenPeace u otra organizacion ecologista, por que por la noche me invito a probar la sopa de tortuga que había preparado. Sin comentarios, poca carne se esconde debajo del caparazón, así que lo que queda por comer es bastante desagradable.
El ultimo día me fui a la estación a esperar a que una pick up salga a Kratie. En Camboya hay tres tipos de transporte de larga distancia: Colectivos, Taxis y pick ups, los dos últimos llegan a donde no lo hace el primero.
Obviamente la pick up es la forma mas barata y como la regla precio-calidad acá también se cumple es lo mas incomodo, pero definitivamente super divertido. Sin horario de partida, la única forma de subirse a una es hacer guardia hasta que se llene y salga. Colgado del estribo recorrí las 7 hs que me separaban de Kratie. Como sapo de otro poso en la caja de la camioneta todo se sucedía con normalidad hasta que la tormenta que nos pisaba los talones desplegó su furia.
Un nailon apareció entre las miles de cosas que completaban los espacios vacíos. Y ahí estaba yo, en la esquina y con la difícil tarea de sujetar el globo para que no vuele por el aire. A toda maquina y sintiendo toda la fuerza de la velocidad en la cara, estaba contento de llegar a las 23hs a un pueblo que ya estaba durmiendo.
Según parece Kratie es el mejor lugar en el país para ver los raros delfines Irrawaddy en el río Mekong. Delfines que no vi, así que el poco tiempo en este lugar o pase entre mercados y paseando a orillas del Mekong. Ni chicha ni limonada.
Después de negociar el precio con el chofer del minibus me fui a Kompong Cham, camino a Siam Reap.
Ban Lung se conecta con la capital del país por lo que se conoce como la autopista nacional numero 7, que de autopista no tiene absolutamente nada. Una simple mano de asfalto y los últimos 150km una ruta de tierra que durante la temporada húmeda es casi intransitable.
El pueblo en si no tiene mucho, calles de tierra, un mercado y varias jolleria. A 5km hay una laguna de agua hiper cristalina en lo que seria una cráter. Pase el día en el espejo de agua rodeada de una espesa vegetacion, hasta que la lluvia de las 4pm dio por concluida la jornada. Ultima mente la lluvia de la tarde es una fija. Devuelta al guesthouse en biocicleta por el camino montañoso y empantanado que tuvo su entretenimiento y varios tropezones que no terminaron en caída.
El dueño del guesthouse donde me quedaba debe de ser un fiel colaborador de GreenPeace u otra organizacion ecologista, por que por la noche me invito a probar la sopa de tortuga que había preparado. Sin comentarios, poca carne se esconde debajo del caparazón, así que lo que queda por comer es bastante desagradable.
El ultimo día me fui a la estación a esperar a que una pick up salga a Kratie. En Camboya hay tres tipos de transporte de larga distancia: Colectivos, Taxis y pick ups, los dos últimos llegan a donde no lo hace el primero.
Obviamente la pick up es la forma mas barata y como la regla precio-calidad acá también se cumple es lo mas incomodo, pero definitivamente super divertido. Sin horario de partida, la única forma de subirse a una es hacer guardia hasta que se llene y salga. Colgado del estribo recorrí las 7 hs que me separaban de Kratie. Como sapo de otro poso en la caja de la camioneta todo se sucedía con normalidad hasta que la tormenta que nos pisaba los talones desplegó su furia.
Un nailon apareció entre las miles de cosas que completaban los espacios vacíos. Y ahí estaba yo, en la esquina y con la difícil tarea de sujetar el globo para que no vuele por el aire. A toda maquina y sintiendo toda la fuerza de la velocidad en la cara, estaba contento de llegar a las 23hs a un pueblo que ya estaba durmiendo.
Según parece Kratie es el mejor lugar en el país para ver los raros delfines Irrawaddy en el río Mekong. Delfines que no vi, así que el poco tiempo en este lugar o pase entre mercados y paseando a orillas del Mekong. Ni chicha ni limonada.
Después de negociar el precio con el chofer del minibus me fui a Kompong Cham, camino a Siam Reap.
1 comentario:
Divino todo lo que contas Chans!
Ya extrañaba tener noticias tuyas!
Me encanta lo q contas, y me alegra q no hayas perdido/ roto la camara!!!
Segui pasandola genial!
Besos..
Epi
yo
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